Por Greta

El hombre que cae

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Veo por la ventana un hombre colgado de un cable en el edificio de enfrente. Lleva un casco naranja, una faja llena de herramientas, un cubo lleno de algo. Está reparando la fachada. Está sentado encima de un tablero de madera. Parece un columpio.

Lo miro mientras tomo el café y por un momento imagino que cae. No es difícil visualizarlo, lo he visto en las películas. Imagino que cae y me viene a la cabeza el número 112 y luego imagino que la chica del teléfono me pregunta la dirección y que no se decirle el número de la calle “Pero es una calle muy corta”, le digo.

Me pregunto si después de la llamada saldría corriendo de casa o si primero miraría por la terraza para ver el panorama, la caída, si hay sangre. Seguro que habría sangre. Y pienso si después iría a trabajar. Si ver un hombre cayendo de un edificio es motivo para que me ausente del trabajo. Creo que no. Entonces me imagino que estoy en mi trabajo pensando en el incidente de la mañana.

Sigo mirando el hombre colgado, observando el vaivén de su columpio, como se mece mientras pule la pared con una lija. Me lo imagino cayendo, otra vez. Y pienso que si cayera de verdad, empezaría a creer que tengo poderes mentales. Esto sí me daría miedo.

Aparto la vista, me digo que “mirarlo me hace sufrir”.

Collage de intenciones

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Seguro que te suena.

También llamado visualboard o simplemente board, se trata de un conjunto de imágenes y palabras, una composición.  Puede hacerse sobre papel, encima de un corcho, en la pared, o en soporte digital, porqué no. La idea es elegir imágenes para visualizar mejor qué queremos este año, qué retos queremos perseguir, qué nos hace felices. También podemos añadir imágenes a modo de  recordatorio de qué actividades, cosas o situaciones nos hacen sentir bien. 

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Cómo empezar:

En primer lugar es muy recomendable hacer un repaso del año anterior. Escribir en nuestro cuaderno qué cosas hemos aprendido, qué cosas hemos logrado, qué relaciones hemos disfrutado, qué experiencias nuevas hemos tenido. La idea aquí es enfocarnos en lo positivo, en darnos cuenta que un año da para mucho y que, pese a lo malo, siempre habrá cosas buenas que recordar. 

En segundo lugar conviene hacer una lista de todo aquello que deseamos para el nuevo año, vale todo. Aunque te recomiendo que no te vayas por las nubes. Es bueno desear, pero tampoco pidamos lo imposible. 

Cuando hayamos terminado la lista toca preguntarse para cada deseo anotado si realmente lo deseamos y porqué. Por ejemplo, yo puedo desear tener un perrito. Y me pregunto ¿realmente lo deseo? Sí ¿Y por qué? Pues para sentirme acompañada ya que me encuentro muy sola. Si es este el motivo, quizás lo que necesito es preguntarme qué pasa con mis relaciones. Quizá deba enfocarme en mi vida social y, en vez de desear un perrito, desear que el nuevo año me traiga nuevas amistades significativas. Me sigues, ¿verdad?

Una vez tenemos la lista de deseos y nos hemos cuestionado cada uno de ellos (esto puede durar un buen tiempo, así que no tengas prisa) el siguiente paso es buscar imágenes que representen todo lo que queremos atraer. Sé específica, tanto como puedas. Además intenta que todas las imágenes que reúnas te gusten estéticamente. Puedes hacerlo a lo oldschool recortando revistas pero, para mí, Pinterest aqui va estupendo. Hazte un tablero secreto y empieza a guardar todas las imágenes inspiradoras que necesites. 

Verás que, cuando ya tengas algunas, el tablero va ganando sentido. Vas a ver cómo todas ellas tienen algo en común. Cómo hablan al unísono de qué energía quieres atraer, de qué estás deseando integrar en ti. 

Cuando lo tengas terminado busca la manera de que lo puedas ver todos los días. Puedes tenerlo colgado en tu habitación, de fondo de pantalla de tu ordenador, pegado al interior de tu armario… La cuestión es que lo puedas ver todos los días, que le dediques un minuto o almenos unos segundos. A corto plazo verás que es inspirador y que va a subir tu estado de ánimo. Pero además, y aquí viene lo bueno, vas a dar pasos hacia esos objetivos con mucha más falicidad que si no hubieras hecho este ejercicio. Saber lo que uno desea es el primer paso para conseguirlo. Recuerda que uno no puede cumplir deseos si no tiene claro cuales son. 

Te animo a que lo prueves, sé que lleva un tiempo, pero recuerda que es tiempo para tí, para tu cuidado, para tu bienestar, para trazar tu camino, para sentirte mejor. 

Primera luna nueva del año

La luna nueva, como su nombre indica, llama a lo nuevo, a lo que empieza. Excelente momento para inicios, escribir intenciones, empezar algo. Al estar en Capricornio, signo de la estructura, de la responsabilidad, del hacerse cargo, empieza hoy un proceso de compromiso. Este durará seis meses y culminará en julio de 2019, con la luna llena en el mismo signo.

¿Cómo podemos pensar este momento, entonces?

Pues tomando el control de todo aquello que está en nuestra vida ahora misma. Al menos, en cuanto nos sea posible.  Al fin y al cabo, si no nos hacemos cargo de lo que tenemos, no podemos ser verdaderamente libres. Es el acceptar lo que se queda (y rechazar lo que no) el movimiento que nos hace libres. Será entonces cuando dejemos de quejarnos de lo pobrecitos que somos, de que si nuestros padres no apoyaron nuestros sueños o de que la vida es injusta, muy especialmente con nosotros. Para dejar de ser víctimas de nosotros mismos y parar de quejarnos hace falta que tomemos una buena dosis de realismo.

Si estamos descontentos con lo que tenemos, vamos a analizar qué podemos hacer, vamos a tomarnos un tiempo para trazar un esquema que nos lleve al cambio, vamos a ver qué pequeños cambios podemos hacer para empezar a dirigirnos hacia ese otro lado. Decidir, planificar, estructurar, comprometerse. De esto va esta luna nueva en Capricornio. De empoderarnos, de tomar decisiones y sobretodo de responsabilizarnos de ellas.

Te animo a escribir, a poner en palabras lo que se mueve dentro de ti al pensar en compromiso, estructura, responsabilidad. Puede ser muy beneficioso a largo plazo escribir una lista de intenciones realistas para estos próximos seis meses.

¿De qué te quieres responsabilizar ?

Luna negra

El próximo lunes día 6 la luna será nueva en el signo de Capricornio. Será cuando veamos en el cielo una línea fina y brillante que nos anunciará un nuevo inicio. Hablaremos de eso. Pero antes del lunes, es decir, ahora, se nos abre la posibilidad de poner nuestra intención afín a la luna negra.

Con la luna negra es un momento acertado para el retiro, para la búsqueda interior, para que pases tiempo sola. Quizás también para escribir en tu diario, para prepararte un té y para mirar ensimismada por la ventana.

También es un buen momento para disfrutar de la limpieza que hemos hecho en la fase anterior, la menguante. Para gozar de este nuevo sitio que habitamos, más limpio, más cierto y en paz. Si no has hecho esta limpieza de tus espacios, los físicos y los interiores, te recomiendo (excepto que sea una urgencia) que lo dejes para más adelante. Ahora es momento de silencio y poco más.

La luna negra dura un día y medio o dos. Justo el fin de semana que tenemos por delante. Espero que lo disfrutéis y buceéis en paz por vuestro interior.

Luna y el símbolo

Vamos a ver algunos hechos básicos, que todos sabemos, pero que vale la pena recordar, ya que arrojan significado. Y esto nos interesa.

Primero que la luna no tiene luz propia, la refleja del Sol. Es por este motivo que en relación a la posición entre ambos, desde la Tierra vamos a ver una luna creciente, una luna llena, etc. Segundo recordar que la luna gira alrededor de la tierra (tarda unos 29,5 días) y esto la convierte en el único satélite natural del planeta en que vivimos. Vale la pena prestarle atención.

Los lenguajes simbólicos siempre relacionan la luna con el mundo emocional. Acuoso y algo misterioso. Pues la luna se refiere a la vida nocturna. Rige aquello que está escondido y que no soportaría una luz directa. Reina de lo húmedo y de lo blando. De lo que aún no está preparado para brillar. La luna habla de nuestras respuestas instintivas, de nuestro “software” de serie y, por lo tanto, nos cuenta cuál es el lugar donde nos sentimos más cómodos y protegidos. La luna es la protección y el protegido, nuestra guarida. El huevo es luna y también lo es el útero, las cuevas son luna, los brazos de la madre son luna y también lo es la cuna. La luna es nuestro espacio de confort y cuidado. Donde ir para estar a salvo, pero dónde no nos podemos quedar a vivir si queremos crecer.

La luna es ambigua. En el cielo vemos sus fases. cada día distinta. La luna es esto y lo contrario, es inicio y es fin, es crecer y es menguar. Pero también sabemos con certeza que todo lo que hemos visto va a repetirse. De aquí que se relacione con los patrones aprendidos en nuestra niñez. La luna es el ejemplo más bello y simple de cualquier proceso cíclico.

Hay mucho por contar sobre la luna y sobre cómo podemos trabajar con su símbolo. Podemos empezar mirando el cielo.